Los agentes de inteligencia artificial empiezan a dar el salto de recomendar productos o servicios a comprarlos directamente. El denominado comercio agéntico, en el que un agente de IA puede tomar decisiones de compra y completar transacciones en nombre de una persona o empresa, alcanzará los 120.000 millones de operaciones anuales en todo el mundo en 2031.
La previsión procede de Juniper Research, que calcula que este año se realizarán alrededor de 620 millones de transacciones de este tipo. De cumplirse sus estimaciones, el volumen crecerá más de un 19.000 % en apenas cinco años.
El avance del comercio agéntico plantea nuevos retos para las empresas
Aunque buena parte de los primeros proyectos se han desarrollado alrededor del comercio electrónico de consumo, Juniper considera que el entorno B2B ofrece un importante potencial. Muchos procesos empresariales ya están estructurados mediante plataformas de gestión de viajes corporativos, sistemas procure-to-pay y otras aplicaciones de compras y gestión de gastos.
Esta estructura facilita la incorporación de agentes de IA, ya que permite concentrar las integraciones en un número limitado de plataformas, en lugar de tener que conectarse con un ecosistema prácticamente ilimitado de comercios electrónicos.
Los primeros pasos hacia este escenario ya son visibles. La industria de pagos trabaja en mecanismos específicos para permitir que los agentes realicen operaciones de forma segura. Worldline, ING y Mastercard, por ejemplo, anunciaron recientemente la realización de una transacción de pago agéntico de extremo a extremo en un entorno de producción.
Controlar qué puede comprar un agente
El avance del comercio agéntico plantea, sin embargo, nuevos retos para las empresas. Juniper Research identifica la auditabilidad y la explicabilidad como requisitos fundamentales para su adopción en B2B. Los agentes deberán interpretar correctamente la intención del usuario y respetar límites de gasto, políticas corporativas y otras restricciones asociadas a los procesos de compra.
“Las empresas están apostando decididamente por los sistemas de IA para mejorar la eficiencia y las compras serán la siguiente área en verse afectada por estas herramientas”, explica Nick Maynard, vicepresidente de Investigación de Juniper Research. Para que funcionen, añade, estos sistemas tendrán que respetar las estrictas restricciones de los procesos de aprovisionamiento o “las empresas perderán rápidamente la confianza”.
Esta necesidad de control está impulsando también nuevas iniciativas en la industria. Google ha desarrollado Agent Payments Protocol (AP2), un protocolo abierto orientado, entre otros aspectos, a verificar que el usuario ha autorizado al agente y que la operación responde a sus instrucciones. Mastercard trabaja igualmente en mecanismos destinados a acreditar la intención del usuario y mantener un registro de las operaciones realizadas por los agentes.
El reto para las empresas no será, por tanto, únicamente permitir que un agente pueda comprar de forma autónoma, sino establecer qué puede adquirir, por cuánto dinero y bajo qué condiciones, además de mantener la trazabilidad de las decisiones tomadas.
















































