El mercado mundial de tabletas atraviesa uno de sus peores momentos del ciclo y el impacto puede llegar también al sector de los terminales de punto de venta (TPV). Los envíos descendieron hasta los 33,6 millones de unidades en el segundo trimestre de 2026, un 5,2 % menos que en el trimestre anterior y un 12,3 % por debajo del mismo periodo de 2025, según IDC. Para comercios, restaurantes y otros negocios que utilizan tabletas para vender, tomar comandas o gestionar pedidos, el encarecimiento del hardware puede complicar las próximas renovaciones.
El principal responsable es el aumento del coste de la memoria. La creciente demanda de DRAM y NAND para las infraestructuras de inteligencia artificial está presionando la capacidad disponible para dispositivos de consumo y los fabricantes están trasladando parte de ese incremento a los precios. Samsung elevó en abril entre 40 y 280 dólares los precios de buena parte de su gama Galaxy Tab, mientras Lenovo aplicó incrementos de entre 30 y 70 dólares en algunos modelos. Apple, por su parte, aumentó en junio los precios de toda la gama iPad, con varios dispositivos que se encarecieron más de un 20 %.
Esta situación puede tener una incidencia especial en los negocios que utilizan tabletas como parte de su infraestructura de TPV. Un restaurante con varios dispositivos para tomar comandas, una tienda que los emplea para consultar inventario o un comercio que utiliza tabletas como terminales móviles puede encontrarse con una factura considerablemente mayor al renovar sus equipos. Una subida de 50 euros por dispositivo supone 500 euros adicionales para una instalación de 10 unidades y 2.500 euros si son 50.
El aumento de precios puede llevar a los negocios a alargar la vida útil de sus equipos, pero esta estrategia también tiene límites. Una batería degradada, un rendimiento insuficiente o la falta de compatibilidad con nuevas aplicaciones de gestión y venta pueden terminar afectando directamente a la operativa. En un TPV, además, un problema de hardware no solo implica sustituir un dispositivo: puede provocar interrupciones en la toma de pedidos, los cobros o la gestión del establecimiento. Por eso, el coste de renovación tendrá que valorarse junto con la fiabilidad y la vida útil del equipo.
Los datos de IDC muestran además que no todas las tabletas están sufriendo por igual. Los modelos tradicionales cayeron un 19,8 %, mientras que los dispositivos desmontables retrocedieron únicamente un 6,1 %. Esta diferencia resulta relevante para el mercado profesional, porque los equipos orientados a productividad pueden ofrecer una mayor utilidad en entornos de trabajo. Un dispositivo que permita funcionar como TPV y, al mismo tiempo, realizar tareas de gestión, inventario o administración puede justificar mejor una inversión superior.
La subida de precios también puede modificar la elección tecnológica. Si una tableta básica deja de ser una opción claramente económica, algunos negocios pueden plantearse soluciones basadas en terminales profesionales, dispositivos híbridos o pequeños ordenadores. La elección dependerá del uso: en un restaurante, la movilidad y la pantalla táctil pueden seguir haciendo de la tableta una herramienta muy práctica para las comandas; en un comercio que necesita trabajar con aplicaciones de gestión más completas, un dispositivo híbrido puede ofrecer mayor recorrido.
El mercado empresarial está resistiendo mejor que el de consumo. Los envíos comerciales descendieron un 5,9 %, frente al 13,5 % de los destinados a consumidores. Para el sector del TPV, esto puede ser una señal importante: el mercado profesional puede mantener la demanda siempre que los dispositivos aporten una utilidad clara. Los fabricantes que están apostando por productividad y uso empresarial, como Lenovo, parecen estar encontrando una mayor resistencia en un mercado que en conjunto se contrae.
La crisis de componentes será previsiblemente temporal, pero puede dejar cambios duraderos en la forma de elegir tecnología para los puntos de venta. Si las tabletas son más caras, los equipos tendrán que aportar más valor. Para el sector del TPV, esto puede acelerar una evolución hacia soluciones más profesionales, resistentes y multifunción, capaces de combinar cobro, pedidos, inventario y gestión. El reto no será simplemente encontrar una tableta más barata, sino encontrar un dispositivo que permita amortizar mejor cada euro invertido.
















































