Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, alentó a las pymes, que constituyen el grueso del tejido empresarial español, a que adopten las nuevas tecnologías para no dejar pasar la oportunidad de la digitalización, durante su intervención en DigitalES Summit 2026, el evento anual de la asociación DigitalES, que se celebró la semana pasada.
Garamendi resaltó que la digitalización es una “oportunidad” que está transformando el presente de una forma más acelerada de lo que se esperaba; pero, a su juicio, lo más relevante es ver si somos capaces de convertir esta digitalización en más productividad, más innovación y más capacidad para competir. Resaltó que hay que crear empresas tecnológicas, atraer inversión, talento, conocimiento y convertir esa capacidad tecnológica en productividad, empleo y crecimiento. Ese es el verdadero liderazgo digital y no limitarse a tener una buena posición en los indicadores europeos.
Para avanzar en la dirección del liderazgo digital cree que hay tres aspectos fundamentales. Uno de ellos es adoptar tecnología con un impacto real y, aunque estamos bien posicionados según los últimos informes europeos que miden la digitalización, no estamos aprovechando todas las fortalezas en la relación de adopción de las tecnologías avanzadas por parte de las empresas.
Tecnologías avanzadas
Aconsejó adoptar tecnologías como la analítica de datos, la inteligencia artificial y las soluciones en la nube. Y esta adopción la tienen que realizar las pymes, que representan al 99 % del tejido productivo español.
El segundo elemento para avanzar es el desarrollo de talento y capacidades porque ha una carencia de perfiles profesionales adecuados a las necesidades de tejido productivo. La mejora de competencias en el ámbito estudiantil y en el entorno laboral es clave para paliar esta carencia.
El tercer factor es reforzar la innovación empresarial y también la capacidad de escalar tecnología, especialmente en las empresas de menor tamaño. Citó que el gasto público en I+D en 2024 se cifró en el 1,5 % del PIB, frente al 2,2 % de la media europea. El gasto privado en I+D alcanzó el 0,84 % del PIB frente al 1,5 % de la EU. Por tanto, abogó por fortalecer el ecosistema de innovación con más inversión privada en I+D, más colaboración entre ciencia y empresa y mejores condiciones para que las pymes innoven y escalen. Al mismo tiempo, recalcó que se necesita un marco regulatorio más simple, estable, previsible y mejor coordinado. Además, abogó por una colaboración público- privada real.
Sobre la inteligencia artificial, señaló que es el mejor ejemplo de este liderazgo porque tiene que ser la herramienta transversal del transformación empresarial. “Todas las empresas van a tener que usar esta herramienta, integrarla en sus procesos, formar a sus equipos, proteger sus datos, desarrollar casos de uso propio, y medir su impacto real en la productividad”.
El responsable de la CEO añadió que para que la inteligencia artificial y la transformación digital se traduzca en competitividad, no basta incorporar solo la tecnología hará falta talento, confianza y diálogo social. Y también mantener un enfoque humanista.















































