Carlos Cruz, director de Ventas de Checkpoint Systems, señala que un reto crítico para el sector del retail es la reducción de la merma y la prevención del hurto, especialmente ante el incremento de la pérdida desconocida. En este escenario, la tecnología RFID en combinación con “sistemas antihurto inteligentes contribuye a reducir la merma no solo desde un enfoque disuasorio, sino también analítico, permitiendo identificar patrones y prevenir pérdidas”.
Este año su compañía potenciará su enfoque integral que abarca desde el etiquetado RFID en origen hasta la analítica avanzada. “El objetivo es ofrecer una arquitectura tecnológica completa que acompañe al cliente en todo el ciclo operativo”, avanza el directivo.
Desde su punto de vista y especialización tecnológica, en la actualidad y dentro del proceso de digitalización del sector retail, ¿cuáles son los principales desafíos que afronta este sector?
El retail atraviesa una fase de transformación estructural acelerada para competir en un entorno omnicanal, hiperconectado y con márgenes cada vez más ajustados. La presión competitiva y la evolución del consumidor obligan a operar con mayor precisión, velocidad y eficiencia.
Desde nuestra especialización en tecnología RFID y soluciones avanzadas de trazabilidad, identificamos como principal desafío la necesidad de alcanzar una visibilidad total y en tiempo real del inventario. Muchos retailers siguen trabajando con niveles de exactitud de stock inferiores al 70 %, lo que genera roturas de stock, sobreinventario y, en consecuencia, pérdidas directas de ventas. A esto se suma la complejidad de una integración omnicanal real: el cliente espera poder comprar online y recoger en tienda, devolver en cualquier canal y conocer la disponibilidad exacta de cada producto. Sin trazabilidad unitaria por artículo, esta promesa es difícil de cumplir con fiabilidad.
Otro reto crítico es la reducción de la merma y la prevención del hurto, especialmente ante el incremento de la pérdida desconocida. Las soluciones tradicionales ya no son suficientes; se requiere combinar seguridad, analítica y control operativo en un mismo ecosistema. Paralelamente, la optimización de costes operativos se ha convertido en una prioridad estratégica, impulsando la automatización de inventarios, reposiciones y conteos cíclicos. Finalmente, la toma de decisiones basada en datos fiables es imprescindible: sin información precisa y en tiempo real, la digitalización se queda en una capa superficial que no transforma el negocio. En este contexto, tecnologías como la RFID dejan de ser opcionales para convertirse en una infraestructura estratégica.
¿Qué beneficios principales aporta su tecnología y sus soluciones a este sector?
Las soluciones basadas en RFID permiten identificar cada producto de forma única y automatizada, lo que supone un cambio total en la gestión del retail. Al dotar a cada unidad de identidad propia, se obtiene una trazabilidad completa que impacta directamente en la eficiencia operativa y en los resultados financieros.
Uno de los beneficios más relevantes es la mejora drástica en la exactitud del inventario, que puede superar el 98%. Esto reduce significativamente las roturas de stock, mejora la disponibilidad en el punto de venta y genera un aumento directo de las ventas. Además, los procesos de inventario se vuelven hasta diez veces más rápidos, pasando de conteos manuales largos y costosos a procedimientos ágiles y frecuentes, lo que permite un control mucho más dinámico del negocio.
La visibilidad unificada en todos los canales es otro elemento diferencial: el retailer sabe con precisión dónde se encuentra cada unidad, ya sea en tienda, almacén o en tránsito. A su vez, la combinación de RFID con sistemas antihurto inteligentes contribuye a reducir la merma no solo desde un enfoque disuasorio, sino también analítico, permitiendo identificar patrones y prevenir pérdidas. Todo ello repercute en una mejor experiencia de cliente, con mayor disponibilidad de producto, menos errores y procesos más fluidos en tienda. En definitiva, la tecnología no solo optimiza operaciones, sino que mejora la rentabilidad y la competitividad del retailer.
¿Qué estrategia seguirán este año para impulsar su oferta en este segmento del mercado?
Nuestra estrategia para este año se articula en torno a la evolución hacia soluciones cada vez más integradas y orientadas a plataformas integradas. Estamos reforzando nuestro enfoque integral, abarcando desde el etiquetado RFID en origen hasta la analítica avanzada, con plena integración en los principales sistemas ERP y plataformas de gestión retail. El objetivo es ofrecer una arquitectura tecnológica completa que acompañe al cliente en todo el ciclo operativo.
Al mismo tiempo, mantenemos un fuerte foco en verticales estratégicos como alimentación, moda, deporte, electrónica y farmacia, donde la trazabilidad por unidad es especialmente crítica y el retorno de la inversión resulta más evidente. Estos sectores requieren altos niveles de precisión, control y agilidad operativa, lo que convierte a la RFID en un habilitador clave.
Por último, apostamos por un acompañamiento consultivo basado en métricas claras de retorno. El mercado exige inversiones justificadas, por lo que trabajamos con modelos de ROI definidos, pilotos controlados y despliegues escalables que minimizan el riesgo y maximizan el impacto. Además, impulsamos la formación tecnológica, convencidos de que la verdadera digitalización no consiste únicamente en implantar herramientas, sino en transformar cultura, procesos y mentalidad organizativa.
















































