Jorge Lorenzo, Spain customer technology center leader en HPE, señala que el desafío principal del sector es que se ha convertido en un negocio siempre conectado lo que implica que las infraestructuras tecnológicas deben de funcionar de manera continua y sin ningún fallo.
HPE articula su propuesta alrededor de una arquitectura y una oferta integrales, del extremo a la nube, que combinan IA, datos, cloud híbrida, redes y seguridad, lo que le permite “convertir la complejidad en una operación gobernable, con un diseño coherente del extremo al core y a la nube”, según explica el responsable.
Su foco este año es está en combinar la resiliencia operativa con visibilidad en tiempo real y, a la vez, asegurar la velocidad de despliegue en entornos distribuidos.
Desde su punto de vista y especialización tecnológica, en la actualidad y dentro del proceso de digitalización del sector del retail, ¿cuáles son los principales desafíos que afronta este sector?
El primer gran desafío y el más crítico es que el retail se ha convertido en un negocio “always-on”, es decir, la experiencia y la operación dependen completamente de infraestructuras tecnológicas que deben funcionar de forma continua y sin ningún tipo de fallo. En la actualidad, un corte de conectividad, una caída de rendimiento Wi-Fi o una degradación en el procesamiento de transacciones pueden repercutir en fricción, pérdidas de ventas, reputación y confianza.
En paralelo, las experiencias omnicanal reales llevan la conectividad lejos del perímetro tradicional y exigen una base tecnológica que conecte, orqueste y gobierne el ecosistema completo de manera segura e integrada: desde el punto de venta físico y los dispositivos móviles en tienda, hasta el e-commerce, los centros logísticos, las soluciones de pago, los sistemas de fidelización y las plataformas de analítica en la nube.
Además, si a este ecosistema sumamos tiendas y almacenes distribuidos, múltiples nubes y proveedores, y legado tecnológico que convive con iniciativas de IA, automatización e IoT, aparece el segundo reto: la complejidad. En HPE la definimos como un equilibrio constante entre innovación y resiliencia, ya que esta complejidad operativa debe convivir con expectativas crecientes por parte de los clientes y un panorama cada vez más complicado en cuanto a ciberseguridad, con amenazas más sofisticadas y una superficie de ataque en expansión. Por no hablar además de control de costes, cumplimiento y sostenibilidad.
En este sentido, es especialmente importante señalar que los dispositivos IoT (cámaras, etiquetas electrónicas, sensores, RFID) no securizados crean “puntos ciegos” de observabilidad que aumentan los riesgos y, por eso, la tendencia natural es mover seguridad hacia marcos Zero Trust y detección basada en analítica/comportamiento, apoyándose en telemetría de red.
¿Qué beneficios principales aporta su tecnología y sus soluciones a este sector?
Nuestra oferta se articula alrededor de una arquitectura y una oferta integrales, del extremo a la nube, que combinan IA, datos, cloud híbrida, redes y seguridad.
Uno de los beneficios principales que aportamos es convertir esa complejidad distribuida en una operación gobernable, con un diseño coherente del extremo al core y a la nube. Para nosotros esto empieza por la conectividad y la visibilidad, y por eso nuestra propuesta une redes campus/branch, gestión centralizada y AIOps hacia un modelo de redes autónomas que reduce fricción operativa en entornos con miles de puntos remotos. En la práctica, esto se apoya en plataformas como HPE Aruba Networking Central, incorporando analítica y automatización para simplificar operaciones y sostener redes seguras y de alto rendimiento.
Y cuando el retailer busca acelerar modernización sin sobrecargar CAPEX y ciclos de refresh, la opción de Network-as-a-Service a través de HPE GreenLake for Networking estructura hardware, software y servicios en suscripción mensual, con mecanismos formales de soporte, ciclo de vida y experiencia digital para el cliente.
Otro gran beneficio es que, además de conectar y proteger, aportamos la capacidad de procesamiento que sostiene el negocio, desde las transacciones críticas hasta los nuevos casos de uso basados en datos e inteligencia artificial. En cuanto a continuidad del negocio, nuestra propuesta para retail pone foco en plataformas “built for absolute continuity”: por ejemplo, HPE Nonstop Compute se posiciona como infraestructura tolerante a fallos para procesos backend de pagos, inventario y otras aplicaciones de misión crítica, con mejoras en rendimiento/escala y capacidades de cifrado para reforzar protección de datos sensibles.
En paralelo, para IA aplicada (personalización, pricing dinámico, prevención de pérdida, forecasting), en HPE impulsamos opciones llave en mano como HPE Private Cloud AI, orientada a acelerar el ciclo completo de IA con experiencia tipo cloud, manteniendo privacidad y control de datos bajo TI de la empresa.
¿Qué estrategia seguirán este año para impulsar su oferta en este segmento del mercado?
Nuestra estrategia este año parte de ayudar al retail a operar con más confianza, más agilidad y más inteligencia en un entorno cada vez más exigente. Estamos reforzando nuestra propuesta “retail-ready” para que la tienda, la red, los sistemas centrales y el entorno digital funcionen como un único ecosistema coordinado. El objetivo es elevar el estándar de operaciones continuas, garantizando que pagos, inventario, promociones y servicios al cliente estén siempre disponibles y protegidos. Para nosotros, la prioridad no es solo la tecnología en sí, sino asegurar que cada interacción con el cliente esté respaldada por una base sólida, segura y preparada para crecer.
Además, este año ponemos especial foco en dos palancas estratégicas. La primera es un enfoque “security-first” que combine resiliencia operativa con visibilidad en tiempo real. La segunda es la velocidad de despliegue en entornos distribuidos. El retail necesita implementar nuevas iniciativas de forma rápida y con control presupuestario. Por eso impulsamos modelos flexibles de consumo y un ecosistema de partners que permita integrar aplicaciones de valor sobre una infraestructura estable y preparada para escalar
















































